miércoles, 22 de septiembre de 2021

OTOÑO EN MADRID

 



Nueva temporada del Teatro Real, y con aforo completo.


Del 23 de septiembre al 9 de octubre, el Teatro Real combate esa

falsa melancolía del final de todos los veranos, en la cual el olvidadizo ser humano, se queja de la disminución de la luz, cuando en julio y agosto muchas veces se sale de noche por no aguantar el calor, y las casas permanecen en penumbra desde la una del mediodía; pero al menos en Madrid, no es el final del verano, sino el comienzo del otoño, con ópera de Rossini, y cómica, la expresión reírse a mandíbula batiente, se inventó después de las primeras funciones de sus óperas bufas, donde algunos espectadores se tragaron algún que otro diente propio después de dos horas de castañetearlos sin descanso; con el patrocinio de Telefónica, el Teatro Real comienza una nueva, brillante e ilusionante temporada con “ La Cenicienta”, la bondad triufante, ópera cómica con libreto de Jacopo Ferretti, coproducción gestada por Den Norske Opera de Oslo y la Opera national de Lyon.


El Teatro Real dedica las funciones a Teresa Berganza, gran intérprete del papel de Angelina.


Aparte de las bondades de la obra en sí, otra razón para no perdérsela, ( y no digo repetir,no sea que yo me quede sin entrada), es el excepcional equipo artístico compuesto por:


Director Musical : Ricardo Frizza


Director escénico: Stefan Herheim


Escenógrafos : Stefan Herheim, Daniel Unger


Figurinista : Esther Bialas


Dramaturgo : Alexander Meier-Dözenbach

Diseñador video : Torge Moller


Director del coro : Andrés Máspero


Director de la reposición : Steven Whiting


Iluminador de la reposición : Pedro Chamizo


Asistente Director Musical : Pedro Bartolomé


Asistente Director de escena : Marco Berriel


Continuo : fortepiano Daniela Pellegrino, violonchelo Dragos Balan



Reparto


Don Ramiro : Dmitry Korchak


Michele Angelini



Dandini : Florián Sempey


Borjá Quizá



Don Magnífico : Renato Girolani


Nicola Alaimo



Clorinda : Rocío Pérez, Natalia Labourdette


Tisbe : Carol García



Angelina: Karine Deshayes


Aigull Akhmetshina


Isidoro : Roberto Tagliavini


Riccardo Fassi



Coro y Orquesta Titulares del Teatro Real.




Charles Perrault convirtió una tradición oral, la Rodope de los griegos, el cuento chino, la fábula persa y la mezcla árabe de la ruta de la seda, en un cuento agradable para la infancia, manteniendo el valor supremo de todas estas tradiciones, la paciencia, añadiéndole el valor cristiano de la bondad, del cual resulta el perdón. Si se sabe de dónde viene el cuento es muy fácil desmontar las patochadas feminazis comunistas que se le atribuyen a la dulcificada versión de Perrault. Ródope fue una esclava, en los tiempos de la esclavitud bien vista y legal, época en la cual se podía acabar en la esclavitud, por deudas, por secuestro, por venta de los padres, una vez esclavo, nadie preguntaba nada, dicen las malas lenguas que cenicienta fomenta la sumisión femenina, pregúntenle a Espartaco si no le hubieran enseñado a luchar y contara con una centena de compañeros bien entrenados, si le hubiera quedado otro camino que la sumisión, siguiendo con Ródope, después de muchas desventuras, un dueño con humanidad la liberó, y ganó una fortuna como prostituta. Ni en el siglo XVIII de Perrault ni en las tradiciones orientales la prostitución estaba bien vista, por lo cual el final se altera hacia el matrimonio con posibles. Pero igualmente a los relatos masculinos, en los cuales el héroe lucha y gana lo que tenga que ganar, en todos el héroe- heroína, necesita paciencia, para como el junco doblarse para seguir en pie, y necesita un Jigoro Kano, o un Abad Busoni como Edmundo Dantés, para llegar a ser Montecristo. El motivo de la ayuda puede importar mucho o poco,

pero al igual que Cenicienta necesitó un príncipe buscador de la belleza interior y de la bondad, ( eso sí que es magia) para salir de su infortunio, Dantés no sería Montecristo sin Busoni. En la Cenicienta de Perrault la bondad se impone y se eliminan las venganzas de las tradiciones china y persa, así como los asesinatos de la verdadera madre se transforman en muerte por enfermedad. No olvidemos es un relato para la infancia, lejos de la complejidad

de la historia de Montecristo, el cual obtiene su venganza reparando injusticias, ¿ es por tanto venganza o justicia ? ¿ Hay bondad o no?, no recuerdo un cuento infantil en el cual el héroe bondadoso caiga en la desgracia tan injusta y rápidamente, pero ambas historias resaltan la paciencia, y la bondad, y el cumplimiento del deber, de los cuales si se obtiene recompensa, en éste mundo, aunque ésta no es la fortuna que buscan las hermanastras. Un sólo pero puede ponerse a éste cuento, la incorporación del gusto chino por el pie pequeño, ha convertido el zapato femenino en un instrumento de tortura digno de Torquemada.


Jacopo Ferretti transforma la historia en un hilarante retrato, añadiéndole el divertimento de la risa.