jueves, 20 de septiembre de 2018

Arriba el telón

Fausto y la naturaleza del mal.

   El Teatro Real abre su nueva temporada bicentenaria con Faust de Charles Gounod en una coproducción con la Nationale Opera & Ballet de Amsterdam,de la cual se ofrecerán trece funciones entre los días 19 de septiembre y 7 de octubre; Alex Ollé, con el escenógrafo Alfons Flores y el figurinista Lluc Castells, rebajan la dimensión terrorífica del mito, resaltando la ridiculez de muchos de los comportamientos amorales, con la colaboración de Valentina Carrasco en la puesta en escena y un reparto excepcional con los tenores Pyort Beczala  e Ismael Jordi, las sopranos Marina Rebeka e Irina Lungo interpretando a Margarita, los barítonos Luca Pisaroni, Erwin Schrott, Adam Palca como Mefisto, y representando a Valentín los barítonos Stéphane Degout y John Chest. La dirección musical de Dan Ettinger en su primera actuación en el Real, espléndida, lo convertirá sin duda en uno de los directores mas demandados para próximas temporadas.

    El Fausto histórico,Johan Georg Faust, nació en 1480 y murió en 1540 debido a una explosión de sustancias químicas, durante uno de sus experimentos, se dio a sí mismo el nombre de Faustus, que significa el Feliz, se le supone doctor,hechicero, adivino y alquimista, pero ya en un libro anónimo de 1587 se le consideraba un “tipo poco recomendable”, sin embargo, el éxito del libro fue tan grande cómo para ser traducido a varios idiomas, y que Marlowe contemporáneo de Shakespeare escribiese una obra de teatro.
Esto hizo posible a Goethe encontrar fresco en la memoria un personaje ya anacrónico en 1790, pero el cual le sirvió para trazar de modo magistral la naturaleza del mal,del diablo, conviertiéndolo, no en el monstruo repulsivo del que todos hubiesen huido despavoridos, sino en ese playboy atractivo llamado Lucifer, que te consigue todo lo quieres y te dice que todo lo que quieres esta bien. Al final Goethe muestra y Gounod lo transcribe fielmente, la profunda insastifacción y por ende la infelicidad obtenida al prescindir de la moral y la ética para orientar nuestras acciones.

     Un estreno maravilloso, empañado sólo por esa basura de los lazos amarillos, cuyo significado desprecio profundamente, y de los que haré una retirada semanal simbólica.

     No se la pierdan.

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