miércoles, 16 de mayo de 2018

La Muerte de la Muerte

      La Muerte, ¿ Última frontera?

José Luis Cordeiro y David Wood dos excelentes científicos e investigadores, han escrito un libro acerca de su último trabajo titulado “La Muerte de la Muerte”, su defensa moral y científica. Este título, impactante, puede sin embargo, relegar el libro a la charlatanería, que no es el caso, o  atraer la protesta ético-moral religiosa. Si bien, en el científico moderno, se ha puesto de moda la ausencia de la religiosidad, y por tanto cualquier freno moral ante una investigación, las cuales no son siempre positivas para el ser humano,(por ejemplo, el mayor logro de la humanidad es religioso, la abolición de la esclavitud y la igualdad jurídica del Hombre, sin embargo, para muchas personas de Africa o SurAmérica, el descubrimiento de Galilei carece de importancia en sus vidas.) en este caso, si se eligen bien las palabras no hay polémica posible, pues si consideramos la vejez una enfermedad, es tan absolutamente lícito tratar de curarla y aliviar sus padecimientos, como con cualquier otra enfermedad, pasada, presente o futura. Las objeciones presentables son por tanto, de compartir esta nueva medicina desde el principio con todo el mundo, para cualquier médico que recuerde el juramento Hipocrático, el sistema de salud de USA es reprobable, antes de atender la pregunta es :¿ Quién lo paga?. Un sistema comunista sería otra desgracia, donde los dirigentes sinvergüenzas como Maduro se apropiarían de esta nueva medicina para vivir a costa de sus conciudadanos.

    En cuanto a lo científico de la idea, hace años que trata de implantarse, la MPP, medicina preventiva personalizada, la cual con la identificación del genoma permite identificar, y aplicar el tratamiento necesario al paciente para evitar el desarrollo de las enfermedades identificadas. Desde el año 1965, se sabe que las células cancerígenas, no mueren, se regeneran y persisten indefinidamente, sólo es posible su destrucción con una “radiación” que las desintegre. La combinación de la medicina con la biología, la medición de los extremos de los cromosomas sumada a la identificación del genoma, permitirá junto con la biotécnica y la nano- técnica la recolocación y cambio de los átomos de las personas , eliminando cualquier disfunción causante de la enfermedad y manteniéndonos en la edad ideal de los 25 años físicos. Esto no significa la inmortalidad, cualquier cosa capaz de alterar los átomos del ser humano de manera definitiva, un lanzallamas, un rayo desintegrador, o la caída de un piano desde 20 metros, harían fallecer a la persona. Si los sistemas públicos de salud de la Europa democrática, pueden acceder a esta tecnología, porque sea barata, y habrá que impedir los royalties excesivos cuando se trata de salud, la cura de la vejez será una revolución de tanto o más alcance que la del Neolítico, a ver si los procedimientos barbáricos como la eutanasia y el aborto, esa cultura de la muerte desaparece.

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