viernes, 27 de abril de 2018

Los tres días del foro,segunda parte

Los tres días del Foro Mundial de la Opera.

  Típico de este siglo XXI, de hacerse preguntas ignorando, o despreciando lo que ya sabemos, en la profunda reflexión acerca de qué es la ópera y adónde va, asistimos desde pensamientos profundos al profundo disparate, y estos disparates varios vienen de cuestiones previas al mundo lírico. La doctrina feminazi de pensamiento único, reductora del hombre y de lo masculino a la negatividad, cuya ilusión artística es la quema del Quijote, de Los Tres Mosqueteros, o de las películas de John Wayne, la doctrina marxista antirreligiosa, o el ataque constante a la heterosexualidad, son causantes de la crisis de la ópera, en lo tocante a su herencia y tradición, y en la elaboración de nuevas obras; con este preámbulo paso a contar las reflexiones del congreso con la estructuración de temas de éste y mis conclusiones en cada parte, téngalo en cuenta como plano-guía si alguna de las conclusiones parece poco clara.

Primer tema: La herencia de la ópera.
  La ópera se inicio en las Iglesias cristianas, con las cantatas, oratorios y madrigales, ópera es Monteverdi, Purcell, Bellini, Vivaldi, toda esta herencia fue desplazada por Verdi, Puccini, Rossini, es posible que la falta de alternativas de espectáculos, hiciera posible susodicho desplazamiento no causara un descalabro de público, o simplemente en esa época no se tuviese en cuenta. Pero si la rentabilidad de la ópera pasa por convertirla en un espectáculo de mayorías, es necesario programar Monteverdi, Vivaldi, Mozart, Rossini y Bellini, los oratorios y las cantatas, en ciclos de Cámara y en conciertos; si se reniega del origen religioso de la ópera, echamos del público asistente a todo lo cristiano, los cuales se refugiarán en el Godspell y la música folklórica religiosa, si eliminamos la ópera romántica, llenaremos las salas de conciertos sinfónicos y los teatros, no habrá Traviata, pero serán innumerables las representaciones de La Dama de las Camelias. Y ahora el disparate, la solución no es cambiar el final de la obra tradicional, es una cobardía aprovecharse del éxito y nombre de un artista y su obra para contar una historia propia; ten valor y proponla con tu nombre y título, y desde luego que un  personaje maligno y perverso como Carmen, en lugar de morir, como así se pedía en las reglas de composición de libros y libretos, sea la asesina sólo por el hecho de ser mujer, echará de la sala a cualquier madre, y todos los hombres cuyo rechazo de la doctrina feminazi de que todos los hombres son bestias acosadoras y violadoras sea inamovible a pesar de todos los intentos de adoctrinamiento.

   Segundo tema: Nuevas óperas.

 Presentar un musical en un teatro dedicado a la ópera, no lo convierte en una ópera, componer una ópera requiere hacerlo al modo de Häendel, a la maniera de Vivaldi, es decir con libretos que respetan la regla de las tres unidades, y con ciertas estructuras formales, no seria ópera una obra, la cual entre las partituras musicales, los intérpretes se limitaran a contar largos discursos hablando, si no se canta, no es ópera. Pero el principal problema es el coste astronómico de los derechos de autor, los cuales junto con el aumento de coste de las producciones años tras año, hace imposible componer una ópera de los libros más reputados, quizá un concurso de escritores y libretistas, con los derechos de la obra para el teatro pudiera paliar esto.

      Ahora el disparate, la ópera de Montevideo, con la misma sensibilidad del Ayuntamiento de Madrid, bueno no, el Ayuntamiento ha dedicado toda una plaza a los Transportistas, mientras en Montevideo hay una semana Trans, ¿Transfugas de si mismos?, esto no es problema, esa semana a todos los cuales el único trans que nos importa es el transporte, vamos a otra cosa, pero si la obra elegida es un ataque ofensivo a una religión determinada, sin programar obras religiosas el resto de la temporada, habrá muchas personas oponiéndose a financiar dicha institución con su dinero de bolsillo o con subvenciones públicas.

    Tercer tema: diversidad.

     Es imposible hacer una ópera para todo el mundo, es posible hacer temporadas donde haya óperas del gusto de casi todos, pero la ópera es como el deporte, tienes público para la natación, para el ciclismo, para la esgrima, no es como el futbol, homogéneo para todos sus espectadores, y cuya decisión es o te gusta el pateo continuo de una bola o no.
   La otra diversidad ya está en la ópera, las mujeres son protagonistas en la ópera, Tosca, Turandot, Popea, diversidad racial, Otello, Turandot, Porgy and Bess, eso no es problema, si hay libretos de calidad, como el barbero .

    Cuarto tema: apoyo y promoción.

   Sin resolver los temas precedentes, es muy difícil obtener ninguna de las dos cosas, y ser tan esnobs para decir alguien cuya preocupación por treinta dólares sea mucha no interesa, la que deja de interesar es la ópera, prefiero un mundo lo más culto posible por el teatro a cinco dólares, que mantener un arte sólo para unos pocos.

Mónica Maffía, reputada escenógrafa,y Luis Mojedano, Director de La Mansión de Tréveris, en el Teatro Real durante el Foro.

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